lunes, 16 de noviembre de 2015

Pathological Science

He leído este artículo que a continuación comparto con todos vosotros porque merece la pena profundizar en el asunto:


El artículo trata sobre la Ciencia Patológica, este término fue usado por primera vez en 1953 por el químico Irving Langmuir, ganador de un premio Nobel. Él aseguraba que nunca tuvo la intención de que el término fuera rigurosamente definido de esa manera, sino que simplemente comenzó como el título de una conferencia que pronunció en el Laboratorio de Energía Atómica de la General Electric en donde presentaba varios ejemplos de Ciencia Patológica.

Langmuir introdujo el término de Ciencia Patológica para referirse a las desviaciones de la actividad científica realizadas por profesionales, dando lugar a resultados que no son verdaderos, pero que quienes los defienden están convencidos de ellos.

Irving Langmuir

El artículo pone de ejemplo las investigaciones realizadas por los científicos Stanley Pons y Martin Fleischmann que afirmaron haber conseguido un proceso de fusión en frío para obtener energía. Nadie pudo reproducir sus resultados, y ambos optaron por abandonar la comunidad científica para seguir trabajando en espacios pseudocientíficos donde nunca pudieron tampoco reproducir sus resultados.

Debemos recordar que una de las bases del método científico es que sus experimentos son reproducibles y que cualquiera puede llegar a los mismos resultados a partir del mismo método.

También me ha resultado interesante leer en el artículo cómo Langmuir establece una tabla con los seis síntomas que se suceden en los casos de Ciencia Patológica para poder distinguirla de la ciencia sana ya que ambas usan el método científico:


  1. El máximo efecto que se observa es producido por un agente causante de intensidad apenas detectable, y la magnitud del efecto es sustancialmente independiente de la intensidad de la causa.
  2. El efecto es de una magnitud que permanece próxima al límite de detectabilidad, de modo que son necesarias muchas medidas debido a la bajísima significación estadística de los resultados.
  3. Tiene pretensiones de gran precisión.
  4. Presenta teorías fantásticas, contrarias a la experiencia.
  5. Las críticas son afrontadas mediante excusas ad hoc, discurridas de repente.
  6. La proporción de los defensores de la nueva teoría frente a los críticos asciende a una cantidad próxima al 50% y luego disminuye gradualmente hasta el olvido.
En resumen, la Ciencia Patológica trabaja en los límites difusos, no hay pretensión de engañar, simplemente es mala ciencia, es no saber reconocer las limitaciones del investigador, sus instrumentos y sus diseños experimentales.

En mi opinión este artículo es muy útil para que tanto los científicos como el público en general seamos cautos ante afirmaciones extraordinarias, aunque provengan de científicos respetados que, como todo ser humano, pueden equivocarse.

1 comentario:

  1. Gran sitio el Cuaderno de Cultura Científica (y excelente autor César Tomé). El tema es muy interesante, lo trataremos más adelante en el tema de "patologías y curiosidades". Pero es estupendo que uses el blog para lo que quieras, y no solo para seguir el curso linealmente.

    ResponderEliminar