He leído este artículo que a continuación comparto con todos vosotros porque merece la pena profundizar en el asunto:
El
artículo trata sobre la Ciencia Patológica, este
término fue usado por primera vez en 1953 por el químico Irving Langmuir, ganador de un premio Nobel. Él aseguraba que nunca
tuvo la intención de que el término fuera rigurosamente definido de esa manera,
sino que simplemente comenzó como el título de una conferencia que pronunció en
el Laboratorio de Energía Atómica de la General Electric
en donde presentaba varios ejemplos de Ciencia
Patológica.
Langmuir
introdujo el término de Ciencia Patológica
para referirse a las desviaciones de la actividad científica realizadas por
profesionales, dando lugar a resultados que no son verdaderos, pero que quienes
los defienden están convencidos de ellos.
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| Irving Langmuir |
El
artículo pone de ejemplo las investigaciones realizadas por los científicos Stanley Pons y Martin Fleischmann que afirmaron haber conseguido un proceso de
fusión en frío para obtener energía. Nadie pudo reproducir sus resultados, y
ambos optaron por abandonar la comunidad científica para seguir trabajando en
espacios pseudocientíficos donde nunca pudieron tampoco reproducir sus
resultados.
Debemos
recordar que una de las bases del método científico es que sus experimentos son
reproducibles y que cualquiera puede llegar a los mismos resultados a partir
del mismo método.
También
me ha resultado interesante leer en el artículo cómo Langmuir establece una tabla con los seis síntomas que se suceden en
los casos de Ciencia Patológica para
poder distinguirla de la ciencia sana ya que ambas usan el método científico:
- El máximo efecto que se observa es
producido por un agente causante de intensidad apenas detectable, y la magnitud
del efecto es sustancialmente independiente de la intensidad de la causa.
- El efecto es de una magnitud que
permanece próxima al límite de detectabilidad, de modo que son necesarias
muchas medidas debido a la bajísima significación estadística de los
resultados.
- Tiene pretensiones de gran precisión.
- Presenta teorías fantásticas,
contrarias a la experiencia.
- Las críticas son afrontadas mediante
excusas ad hoc, discurridas de repente.
- La proporción de los defensores de la
nueva teoría frente a los críticos asciende a una cantidad próxima al 50% y
luego disminuye gradualmente hasta el olvido.
En
resumen, la Ciencia Patológica
trabaja en los límites difusos, no hay pretensión de engañar, simplemente es
mala ciencia, es no saber reconocer las limitaciones del investigador, sus
instrumentos y sus diseños experimentales.
En
mi opinión este artículo es muy útil para que tanto los científicos como el público
en general seamos cautos ante afirmaciones extraordinarias, aunque provengan de
científicos respetados que, como todo ser humano, pueden equivocarse.